Firma invitada
Como ya se os ha explicado, la poesía romántica viene a ser como un torrente desbocado que cae con fuerza y estrépito desde las más altas cotas del sentimiento humano. No es difícil imaginarse a aquellos poetas de largas melenas y negras levitas desgarrándose las camisas por el AMOR, por la LIBERTAD o por cualquier otro ideal igualmente mayúsculo y sublime. Pero como sucede siempre, al lado de tan sonoros caudales, surgieron entonces, de los mismos veneros, arroyos menos estruendosos y tronantes, corrientes de aguas más dulces y murmuradoras, aunque igualmente dolidas y melancólicas, arrastrando, como las otras pero más despacio, las hojas caídas de las ilusiones que se esfumaron, del miedo y del desengaño. De esos manantiales brotan las voces de Bécquer o de Rosalía. Y a pesar de su tono menor, de sus rimas asonantes y de su música callada, pocos versos nos emocionan tan intensamente como los suyos. Escuchad a Luz Casal cantando a Rosalía y luego nos contáis…
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